Cuando una organización regulada considera la inteligencia artificial, una de sus primeras preguntas es dónde van a vivir sus datos. No es una pregunta técnica. Es una pregunta de control, y su respuesta depende del regulador, del contrato y del tipo de dato. En Abbiamo.ai partimos de una idea: el nivel lo define el caso, no la tecnología.
Soberanía es control: quién accede a los datos, en qué jurisdicción residen, cuánto tiempo se conservan, cuándo se borran y quién audita. No hay una respuesta única para todas las empresas ni para todos los datos de una misma empresa.
Por eso la pensamos como una escalera. Cada peldaño intercambia capacidad y costo por control. Subir no siempre es mejor: conviene subir hasta donde el caso lo exige.
Los datos salen a las interfaces de terceros, por ejemplo, de modelos de lenguaje o de voz. Ofrece la máxima capacidad con el menor costo, pero solo es apto para datos no sensibles.
Infraestructura aislada en la región o el país que exige el cliente, con acceso a los modelos por puntos de acceso privados. Los datos no salen de la región.
Todo ocurre dentro del perímetro del cliente, con modelos abiertos. Nada sale a terceros.
El procesamiento ocurre por completo en el sitio del cliente, solo con modelos y herramientas abiertos. Es viable cuando la tecnología lo permite, el costo lo soporta y alguien lo opera. Este nivel tiene su propio esquema de cobro, que se explica en Precios.
Los cuatro niveles son alternativas de arquitectura. Cada caso pasa por una evaluación técnica y contractual, y no todos los niveles están disponibles en todos los casos.
Una misma solución puede usar más de un nivel. Lo sensible puede procesarse en un nivel alto y lo no sensible en uno bajo. Así, una organización no tiene que pagar el costo del nivel más alto para todo, ni renunciar a la capacidad de los niveles bajos para lo que no lo necesita.
Ejemplo ilustrativo: una institución de salud quiere que Abbie responda preguntas sobre requisitos administrativos y agende citas. Las preguntas generales sobre requisitos, que se responden con documentos públicos, podrían resolverse en un nivel bajo. La información del paciente podría quedar en la nube privada de la institución. La decisión concreta se toma en cada caso, a partir de lo que exige la normativa y el contrato.
Cambiar de nivel no obliga a cambiar de producto. En cualquier peldaño se mantienen la misma entidad, los mismos perfiles, los mismos despliegues, las mismas consolas de Abbi Studio y la misma capa de acciones. Abbie sigue siendo Abbie, y las Abbi Actions siguen funcionando igual.
Esto es posible porque Abbie y Caddie funcionan con AbbiAI, el motor que decide qué modelo, qué fuente y qué herramienta usar en cada momento. La selección sigue dos preguntas, en este orden: qué modelo basta para la precisión, la latencia y el contexto que exige la tarea, y cuál permite el nivel de soberanía que exige el caso. La arquitectura separa la entidad, los perfiles y los despliegues del fabricante del modelo y de los sistemas conectados.
El cliente es quien conoce sus obligaciones. Para elegir el peldaño, define:
Con esa información se elige el nivel. Lo definimos juntos en la consultoría de procesos, uno de nuestros servicios, que siempre termina en un diseño listo para implementar.
El nivel cambia dónde viven los datos, no las reglas con que se tratan. En cualquier peldaño se mantienen estos compromisos:
Estos compromisos forman parte de un diseño que sigue ISO/IEC 42001 y el marco de gestión de riesgos de IA del NIST, con la Ley de IA de la Unión Europea como referencia, y que sigue la regulación de protección de datos de cada país, como el RGPD en la Unión Europea, la LFPDPPP en México, la LGPD en Brasil, la Ley 1581 en Colombia y la Ley 81 en Panamá. El detalle está en despliegue y soberanía de datos y en las normas que seguimos.
La soberanía no depende solo de la plataforma. Queda claro qué protege Abbiamo.ai y qué controla el cliente: la grabación, la telefonía y la infraestructura. En los niveles 3 y 4, buena parte de esa infraestructura vive en el perímetro del cliente, y por eso conviene acordar desde el inicio quién opera cada componente.
¿Dónde deben vivir tus datos? La respuesta empieza por lo que exigen tu regulador y tu operación. Hablemos de tu operación: tu solicitud llega al partner que atiende a tu empresa, porque Abbiamo.ai trabaja 100 % a través de partners.